"La desconfianza, desgraciadamente muy natural, que encuentra el liberado, lo coloca muy a menudo en la imposibilidad de encontrar trabajo, si una mano bienhechora no le es tendida a la salida de la prisión. Para aquel que no tiene familia que lo ayude, este apoyo indispensable no puede encontrarlo sino en una sociedad de patronato y si no lo encuentra, se convierte fatalmente en un malhechor por costumbre que viene a engrosar el número de las clases peligrosas con perjuicio de todos. El patronato, que consiste ante todo en procurar a aquel que ha sido castigado por la ley penal, la posibilidad de volver a una existencia honesta y regular, contribuye a disminuir el reclutamiento de este ejército del crimen y rinde a la Sociedad un servicio inapreciable". // Jorge H. Frías

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