"La pena debe responder al doble propósito de la intimidación y de la enmienda, procurándose huir tanto del extremo de la pura represión, como de la exclusiva prevención. Hay que buscar la bisectriz del ángulo que forman ambas fuerzas, teniendo presente que el encarcelamiento debe tener por principal fin la modificación del delincuente, la reparación pecuniaria del perjuicio causado por el delito y la protección del que sale de la cárcel, a fin de darle en la sociedad tabajo". // Jorge H. Frías

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